VIAR Space

Su formación interna no sale de aquí.

Los cursos de una cuenta de empresa son privados: no aparecen en la galería, no se venden y no los ve nadie que usted no haya sentado. Su inducción, su procedimiento de seguridad, su manual — dentro de una sala y con examen calificado.

Privado por construcción.

No es una casilla que se pueda desmarcar por accidente: el escaparate lee de qué clase es la cuenta que publicó cada curso, y uno de empresa no puede llegar a él aunque todo lo demás diga que sí.

Su plantilla, por correo.

Se apunta la dirección de cada persona y se la sienta en los cursos que le tocan. Entra con esa misma dirección y encuentra lo suyo esperándola; hasta entonces la plaza está comprada y guardada.

El certificado lleva su nombre.

Logotipo, firmante, cargo, firma escaneada y color: el diploma sale con su identidad. El folio, la nota y la verificación los pone el sistema, que es lo que hace que valga algo.

De la recarga a la constancia.

Una sola cadena, y sólo un eslabón cuesta dinero.

  1. Recarga crédito

    Con tarjeta, desde 20 dólares. No caduca y no hay que decidir de antemano cuántas plazas usará.

  2. Publica en privado

    Publicar no cuesta nada, y el curso no llega a ninguna galería: lo impide de qué clase es su cuenta.

  3. Sienta a su gente

    Diez dólares por persona y curso, una sola vez. Repetir el asiento no vuelve a cobrar.

  4. Constancia con su nombre

    Su logotipo, su firmante y su firma. El folio y la verificación los pone el sistema.

Veinte personas, tres cursos.

Se paga por asiento: una persona en un curso, diez dólares, una sola vez. Publicar el curso no cuesta nada, y no hay cuota mensual.

Sentar a la misma persona dos veces en el mismo curso no cobra dos veces: el asiento está identificado por la persona y el curso, así que repetirlo no hace nada. Volver a hacer el curso, tampoco.

Se recarga crédito.

Se pone dinero en la cuenta con tarjeta, desde 20 dólares, y se gasta al sentar a alguien. No caduca. No se convierte en efectivo, y no hay que decidir de antemano cuántas plazas se van a usar.

Quién entró y qué sacó.

Avance, intentos y nota por persona y por unidad, desde el primer día y sin instalar un LMS. Quien decide si está aprobado es el intento guardado en el servidor, nunca el navegador del alumno.

Y también puede comprar en la galería.

Un curso de la galería se compra, no se sienta: se paga su precio y el acceso es de quien lo compró. El asiento de diez dólares es para los cursos que publique usted.

Abra su cuenta.

Se entra con Google y se elige de qué clase es. Nada más: el nombre y el correo los pone su cuenta de Google, verificados, y no hay ningún formulario que rellenar.