Se escribe como un documento.
Tarjetas de texto, imagen, vídeo y pregunta. Quien sabe redactar un procedimiento sabe hacer un curso.
Tarjetas de texto, imagen, vídeo y pregunta. La inteligencia artificial redacta el borrador, propone el examen y genera la sala; usted revisa y aprueba. Vale igual para publicarlo al mundo o para formar a su propia gente.
Tarjetas de texto, imagen, vídeo y pregunta. Quien sabe redactar un procedimiento sabe hacer un curso.
Visor para lo que hay que practicar en un espacio; tableta o navegador para lo que se puede leer. El mismo curso y el mismo examen.
Avance, intentos y notas por persona y por unidad desde el primer día, sin instalar un LMS.
Sin usuarios que dar de alta a mano y sin un LMS que montar.
El mismo con el que compró el curso o con el que usted lo sentó. Nada más que dar de alta.
Con visor o sin él: el reproductor lo elige el dispositivo, no un ajuste que alguien tenga que encontrar.
La clave de respuestas no llega al navegador. Quien decide si aprobó es el intento guardado, no la pantalla.
Un PDF con folio, guardado y enviado a su correo. Se emite una vez: aprobar dos veces no crea dos.
El editor es una lista de tarjetas: escriba el texto, suba una imagen, elija el ambiente y pulse generar. La voz que narra, el panorama de la sala y las preguntas del examen se arman a partir de lo que escribió. No hay que modelar, ni programar, ni contratar un estudio.



Se entra con Google y se elige de qué clase es. Nada más: el nombre y el correo los pone su cuenta de Google, verificados, y no hay ningún formulario que rellenar.